El viernes 18 de octubre, las astronautas estadounidenses Jessica Meir y Christina Koch hicieron historia realizando la primera misión espacial íntegramente femenina con el objetivo de reemplazar un control de carga de baterías solares en la Estación Espacial Internacional.

Fue un viaje de casi siete horas y media y las labores que realizaron pudieron seguirse por internet. Koch, ingeniera, y luego Meir, bióloga, aparecieron trabajando fuera de la Estación Espacial Internacional, hablando entre ellas y enseñando las vistas fuera de la Estación. Después de unos minutos de adaptación al entorno, comenzaron con las labores de reparación.

Koch y Meir debían reemplazar una unidad de carga de baterías que colectan energía de los paneles solares en una viga de la Estación Espacial Internacional.

Para Koch, de 40 años, ha sido su cuarto viaje al espacio, y podría convertirse en la mujer que ha permanecido más tiempo en él, siguiéndola Peggy Whitson, con 288 días. Su misión está programada para tener una duración de 328 días y así poder estudiar el efecto de la falta de gravedad en el cuerpo femenino.

Meir y Koch han sido modestas con el acontecimiento, recordando en sus declaraciones que han llegado a la misión gracias a muchas predecesoras.

“Muchas mujeres que nos precedieron han avanzado este camino -añadió-. Nos hemos entrenado por años para hacer este trabajo y estamos en una larga fila de científicas, ingenieras, astronautas, mujeres que nos precedieron”.

La soviética Svetlana Savistskaya fue la primera astronauta en llevar a cabo un viaje espacial, en 1984, junto a Vladímir Dzhanibekov.

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